...Caigo en mi instinto:
viernes, 22 de noviembre de 2019
monumento a la calle :
como en una larga espera
largo lago de aguacero
heme aquí sin estación
rondando cual ventisquera
están dormitando los elevados
como murciélagos de témpano
sin palabra no hay ecuación
limitados han derribado las fronteras
quisiera la muerte resucitar
los llantos amordazados del fondo blanco
las maderas han invadido las hormigas
de las estatuas petrificadas en la hoguera
va caminando el loco sin su bandera
como roja seda una comarca anárquica,
los ciegos, la pregunta por la esencia;
heme aquí al borde del borde de la acera.
miércoles, 27 de septiembre de 2017
: acuífero
miércoles, 29 de marzo de 2017
fuga :

Pintura: Paul Delvaux - La alegría de vivir (1937)
en fuga en dirección al encuentro
el cielo abraza la emoción muda del viaje
impacientes pájaros bajan de mi cabeza
mas yo perplejo en el reflejo de mi espejo
cuan azul hay en el cielo
y yo sin estrellas en la boca
el milagroso cuerpo de mi alma
se ha quedado alimentando hormigas
se ha ido el esplendor del horizonte
y la agonizada belleza del tiempo
que si de poesía se tratara
sólo en silencio no-podría-ser ave
viernes, 26 de agosto de 2016
amplitud :
me hundiré
como quién se hunde en su niñez
en el juego y en la fiesta
en la primavera
junto a las flores incrustadas del otoño
me hundiré
en mi desierto colapsado de texturas
donde los huevos de las aves se endurecen
ahí me hundiré
en las inmaculadas estrellas
en la aurora arenada
me hundiré,
como quién se hunde en su vejez
en el juego y en la fiesta,
donde se petrifican los cuerpos
y se geometriza el aire por las tardes
jueves, 15 de octubre de 2015
sábado, 1 de septiembre de 2012
No hay Tiempo para el Tiempo :
jueves, 25 de agosto de 2011
Línea Desorientada:
La lucha constante con mis lágrimas ha sido acabada por la explosión melódica de una copa flotante. Mi entorno lo hallo detenido en medio de dos mundos excéntricos, donde yo permanezco justo en lo finito, en la inseguridad testaruda; miro mis líneas que otra vez vuelven a la presión y mi píes a la depresión invasiva de la tierra, y caigo perdiendo el equilibrio vital de la tranquilidad y la incandescencia.
Caigo medio dormido a un túnel que me hace experimentar la luz introspectiva de una pintura realista, infinitamente realista. Me confundo, caigo, sobrepongo mis manos dormidas también, pero soñadas perfectamente, y me detengo a mirarla de cerca, cada detalle; era una manzana ovalada imperfecta, de aspecto nauseabundo; hormigas, sapos, bacterias, y sonidos que una pintura jamás podría tener, los tenía. Me erguí misterioso a escuchar los sonidos de aquellas bacterias y mi ojo sangró de impacto, mi sonrisa era permanente, mi estómago hizo explosionar la tráquea de aquél sapo embrujado. En un rincón no tan lejano estaba yo, pintado no tan realista, con un halo bajo mis píes levitando, con los ojos cerrados observando el horizonte tridimensional que fijaba a la manzana como perfecta. A otro costado, también de forma no tan realista y perfecta, la misteriosa silueta de una substancia terrestre, con un halo en la cima de la cabeza, obscura; pues sabía que meditaba aún sin verle los ojos. Emitía sonidos extraños, sonidos de bosque solitario y de aguacero estruendoso, sin embargo, lo que más susto y misterio me dio fue que las hormigas, los sapos y las bacterias de la manzana iban en dirección a sus manos y a sus píes de concreto.
Luego de la presunta ilusión creo tener el control consecuente de mi cuerpo, sin embargo, salgo de mi casa solitaria y emprendo un viaje descontrolado. Sigo la línea desorientada de una luz pendular que me seduce desde el punto de fuga de la calle y me torno un caminante eterno, omnívoro y delirante, pensativo; descubridor del camino eterno de las hormigas, de los sapos y las bacterias, y en fin..., el de las manos y píes de concreto.
viernes, 17 de junio de 2011
Reflejos :
domingo, 17 de octubre de 2010
Cálculo
miércoles, 13 de octubre de 2010
contemporain :
Adolfo Vásquez Roccaviernes, 8 de octubre de 2010
Sesos de seres.
Estoy realmente impresionado cómo últimamente la vida me ha cortado mis párpado y se ha prestado para permitirme ver la de cada Ser circundante. He visto desde amebas caminando por los pasajes del presente hasta mujeres y hombres prestándole días a la gravedad. Estoy impresionado por las flores; no son tan hermosas después de todo, al igual que la luna y todo lo proveniente de golondrinas y paisajes. Estoy impresionado, realmente.
Pero no es esto lo que me ha incitado a escribir, sino; lo degollante que se me hace saber que nadie lo ha notado. Nadie ha notado el cambio. Nadie ha notado lo irregular de toda esta ficción. Todos siguen andando igual que hace algunos días; caminando, bebiendo el agua de las nubes, acariciando la arena y lo impredecible del desierto: todos creen estar vistiendo la normalidad, adhiriendo aún más su subconsciente a la regularidad, sin embargo aquí afuera «en mi mente» sólo existe caos, pues nadie lo nota.
domingo, 15 de agosto de 2010
Transubstanciación :
Para aves no verdaderas:Esta mañana ha caído mi cerebro desde un escupitajo de mis ojos. Ha caído como remando inocentemente por mi cara hasta caer en mis rodillas. Me di cuenta una vez dobladas y preparadas mis piernas para dar mi primer paso hacia el horizonte. Fue imprescindible parar esta larga caminata; pues mi cerebro fugitivo y yo en medio del horizonte, algo había pasado aquí que yo desconocía. Me puse a buscarlo, aunque siendo realista, jamás lo encontraría, puesto que me hallaba caminando entre las olas del mar y en medio de barcas submarinas, que no eran barcas precisamente, sino algo que jamás había visto antes, pero lo parecía.
Le pedí a las gaviotas y a otras aves, que también jamás había visto, que lo buscaran. Les describí tan precisamente mi cerebro que hubieron algunas que escaparon volando por unos peces, y otras que cayeron ahogadas en pequeñas olas de algas que se enredaban entre sus patas. Pero hubo una que sí me comprendió. Hubo una intachable que partió en busca de mi cerebro. Era una de las aves desconocidas, jamás le había visto. Tenía grandes ojos y un hueco en su cabeza del tamaño de mi mano. Caminaba al igual que yo sobre las olas, pero no volaba. Tenía un inmenso pico azul con una bolsa colgando cerca de su tráquea, sus pies eran como de terciopelo y no poseía plumas ni pelos de mamífero; era una especie totalmente irreal.
Pasaron unos segundos después de haberle ordenado y llegó sin nada entre sus manos. Comencé a temer y a pensar en qué haría sin cerebro. —¿Lograré llegar hasta el horizonte sin mi cerebro?, ¿andarán mis pies después de todo?, ¿moriré?
Me estaba sepultando entre la marea cuando la inmensa criatura abre su gran pico, y sobre la bolsa repleta de un líquido verde puse la mano y tomé dos substancias algo blandas y las saqué sin temor. Eran dos cerebros del mismo color moviéndose, no sé si de frío o de miedo. Pues no supe reconocer cuál era el mío, puesto a que nunca lo había visto. Eran tan idénticos que comencé a desesperarme. Volteé mi mirada como para ver qué tan cerca tenía al unísono de mí. Fue algo completamente apoteósico ver la inmensidad del sol en medio de mi rostro. Volaron mariposas y leones rojos saltando desde el mar. Cuando vi mis manos no había nada, vi a la inmensa criatura y en su rostro y en su silueta algo había cambiado. Aquél hueco en su cabeza se había cerrado y mis ojos y mi boca y mi piel comenzaron a cambiar mágicamente.
sábado, 3 de julio de 2010
En la orilla del Tiempo :

He pasado toda mi existencia oyendo estos disturbios que se adentran por mis ventanas; el sonido logra traspasar sus cristales dejando siempre un rastro de colores; opacos y octavos, incomprensibles. Pues, es sólo eso lo que logro oír; he permanecido privado de sonidos, el trauma de mi embeleso ha hecho que les reconozca aún cuando me hallo en la más hastiada crisis; donde el dolor es tan gigante que ahorco a gritos todas las aves que se posan a oír aquél sonido; —¡Mis oídos sangran!
Es por eso que ningún Ser humano se ha instalado cerca de este cuarto, pues el miedo que les causa mi monstruosidad y la de este sonido es tan grande, que ni las aguas del río se dejan caer por estos lugares; la naturaleza nos teme.
He aprendido a convivir con animales, que en realidad no son animales cualquiera, sino que totalmente anómalos; existen aquellos mudos, otros totalmente quietos, como estatuas, otros religiosos y locos. La verdad no hablo con nadie, pues mi sordera me ha impedido dialogar con aquellos, es más, siquiera sé si hablan, lloran…, no lo sé.
Nunca he comprendido en realidad, porqué los demás se alejan de mí, o yo de ellos.
Nunca he comprendido en realidad, porqué oigo este sonido y no los demás.
Nunca he comprendido en realidad, qué hacen estos chillidos siempre detrás de mí,
En realidad, nunca he comprendido la realidad; siempre he estado inmerso en este caudal de deformidades que a la vez son mi locura. La verdad, no sé si esto sea un cambio de tiempos, o siempre fui esto; inconcientemente. La verdad, no sé si estoy(soy) sordo o mudo, o único. No sé si soy sólo yo en este mundo y los animales son mis respuestas existenciales o quizá mi locura o la mentira más grande.
Soy atómico y muy ocular a los movimientos. Soy asesino, loco, maremoto, de piedra, ladrón de realidades. Soy todas las piedras en el mar, cada pez,… ¿Soy sólo yo en este mundo, o este cuarto, o soy sólo yo en mi mente y nada más?
Soy yo hablándole a la ficción, o la ficción es la que le habla a ustedes,
¿O ustedes piensan que quién les habla existe?
No duerman ni despierten, pues soy un monstruo con labios de elefante,
Que oye y lee la mente de sus demonios.
viernes, 12 de marzo de 2010
Ser, humano
Fuera en la calle, la vida sabe a luz y a vírgenes desveladas, olvidadas en lo más hondo del océano. Me siento sobre hojarascas mojadas, crujen, se quiebran como cráneos tentados de risas. Y roza el viento junto al germen sentimental; genera viento, y más viento, y un bostezo de noche envejecida.
(El centro de la almohada se moja, llueve.)
Una lluvia universal ha tocado mi garganta, pero sin pestañas ni ojos se desprende bailarina y fugaz sobre el rostro de un rostro inanimado, por donde han volado gaviotas y caballos y centellantes sombreros consumidos por el humo, seducidos por algo infinitamente infectado. “algo” que se siente elástico e inminente, de tal manera, que el océano se afloja y llueven peces esta vez, llueven niños y sacerdotes y risas y llantos;
Llueven poetas; seres humanos.
sábado, 6 de marzo de 2010
Insomnio I
Desnudo Fetal (Fotografía de Philippe Halsman en 1942).jueves, 31 de diciembre de 2009
Humano.
Quedo yo, la oscuridad, y el vacío.
Derribado contra la luz, también elevada.
Camino hacia las puertas, las ventanas, las flores huracanadas… no sé que hacer!. Les beso, me arrodillo ante ellas, mientras miro al cielo, y una pluma negra comienza a caer, cierro los ojos, y el crepúsculo otra vez esta vistiendo mi piel, y fumándose el último suspiro que me queda, por lo menos dentro de este año.
domingo, 2 de agosto de 2009
Ladrón de Espacios.

Camino y camino, mi metro cuadrado es mi burbuja infinita. Tengo un gran espacio de vía, pero sin embargo revivo en el mismo intervalo, soplo el tiempo y no se moviliza. Veo el mueble estático como el mar que me asechaba en tiempos remotos… destierro las aves que me hablaban de sexo y caricias, extraño el pulso sensitivo que en mi aliento entraba con la úlcera de mis ojos.
-Tanto hemos cambiado. Se preguntó mientras se miraba al espejo empapado de risas… se volvió a mirar y se vio igual que hace un instante.
"De vuelta al cuarto negro, vio que su nebulosa iba cayendo. La negrura mezcló la memoria, se sentó y esperó a que llegara su gran atisbo… su secuestrador. Cuando temblaron sus manos y fue consciente de aquello, vio hacia el cielo que comenzaba a caer, volvió a mirar y comenzó a llover. Pero no fue una tempestad normal, fueron granizos de recuerdo… de colores y vestigios. Ese día fue inolvidable, lloviznaron lápices y truenos, trenes y bosques, narices y bocas, pies y gélidas cabezas contrapuestas en su pecho.
Ya era medianoche y su secuestrador no llegó. Los granizos quedaron incrustados en su gran metro cuadrado, los muebles y pantanos brillaron como aquél sombrero que nunca llegó.
sábado, 11 de julio de 2009
Sosiego :

Un trastorno quizás, o es que hoy la naturaleza me habla de muchas cosas. Blancos y lejanos paisajes han degradado cuadros de volcanes y bosques desolados. Ni aves pasan por el lago. Muchas cabezas ya han sido degolladas, ya es buen tiempo para un nuevo comienzo, donde el día se viste de ceda y bellas margaritas, donde el mar profundo y azul sin electricidad ni opacos matices llegan como meteorito a mi rostro, y quiebran el suspiro que ayer fue mi mejor alimento. El ritmo es tierno, fugaz y lumínico, desearía durar hasta el infinito, llevarlo hacia el más allá; y girar mi mente para pensar de otra forma. Pero, pienso. Pienso demasiado para actuar de la mejor forma, ¿pero dime tú, lápiz y papel; será demasiado tanto arresto?
"Mi ente está histérico, ha derrumbado la dura pared de mis escombros, como tormenta ha licuado el más sublime afecto hacia la débil mirada de mis ojos; me recuesto sobre el recuerdo… "
Bebo las flores, riego mi piel como miel de abeja. Debería romper mis manos con el mástil; pero este día es demasiado fugaz y cálido como para ver sangre sobre el matiz de mi quimera instancia. Camuflado entre el olvido, he decido recordarlo, recordar mi metamorfosis oliente y adolescente, volar por mi recuerdo de adultez y regresar desde luego, al bello y angustiante instante de mi muerte; vejez. Pero este día a volteado las cosas, ha valorado las nubes, el alma, el consciente y la herida causada por el ayer… este día a fundido toda la tierra ya sobrepuesta…
Estoy listo para romper mis brazos, para degollar, ahora, mi propia cabeza, girar mis tripas, y ser aún, un ser con ente de tristeza, y una sonrisa que vuela como alma sin interrogantes. Estoy listo para gritar mi pasado lleno de aguaceros, y despertar el sueño en este sublime día de hermosas aromas y bellos pasajes de infancia, e inocentes cabezas que ríen de perdón.
martes, 23 de junio de 2009
Acéfalo bajo el puente:
“Últimamente he pretendido buscar el argumento de mi mente, ella se ha ido, y yo también he arrancado de mi carne mi propio ente. He aquí donde comienzo a evolucionarme, donde el agua de este inmenso río comienza a llenarme del enigma fugaz de este nudo infinito. Donde el cielo se me hace inmenso; como pequeño se me hace este enorme río.
Las rocas me hablan de un sueño profundo, de una histeria anhídrida que entra en el cosmos de mi boca, como si el ras de mi pecho explotara por completo. He tratado aquí de vencer las olas de esta angustia contagiosa, que si bien, nació desde el anhelo de mi ego, hoy es más que un estúpido recuerdo; que inunda el ser con bastante secreción de pensamientos. Hoy, me he imaginado correr con bastantes caballos, en un inmenso campo abierto de corrientes mentales, yo completa paloma voladora y ella como estatua mirándome fugitivamente entre la sierra de sus ojos, ciega quizás, inherente entre el recelo, pero yo inmune ante las manos de su tierno cielo. La marea sube, mi puente se anega, pero aun queda espacio para abandonar mis pies en la tierra, y saciar mi hambre de volar sobre todas las cabezas degolladas en las nubes de mi ciega cabellera, lisa sobre el aire manantial, áspera entre caracoles de metales; yo aquí comienzo a rodar entre el hilo de mi vida y las largas callejuelas de mi angustia prisionera. Pero esas rocas son astutas, me han salvado frente a la marea, me han enseñado el camino de la tierra intolerable; me han enseñado a hablar, a gritar, a rodar como olas del tsunami de mi ser. De aquí, comienza mi camino, mi nariz se nubla; y vuelvo el camino contra la marea. Sosiego el equilibrio astuto de mi catástrofe y quiebro las flores de mi enmascarado mundo bajo el puente.”
Pasan las horas, y el tiempo no para.
Nubes sobre eclipses, rayos sobre truenos; son la tempestad de mi ojos y la sangre, yo, y mi acéfalo.







