...Caigo en mi instinto:

...Caigo en mi instinto:
No lloro, no me lloro. Todo ha de ser así como ha de ser, pero no puedo ver cajones y cajones pasar, pasar, pasar, pasar cada minuto llenos de algo, rellenos de algo, no puedo ver todavía caliente la sangre en los cajones. Gonzalo Rojas, Contra la Muerte

martes, 27 de abril de 2010

Soledad :


Fotografía : Flying Dreams I by ~kris2ffer
Como una piedra fundida me hayo en el desierto, en la pequeñez de mi sombra; donde cada respiro es un gran torbellino negro. Nada logra reemplazarse en este espacio fecundo, nada logra camuflarse de las tempestuosas ráfagas de las horas. Mi susto es sobrenatural, mis piernas ya están cansadas y mi boca sedienta. La verdad, he caminado por largos pasajes; rocosos, de aguas, he transformado nubes en bellas mariposas de espumas... es por eso que me detengo para sentir más de cerca este miedo.

Es escalofriante ver un río de luz y un árbol oscuro, ver una ciudad dentro de mis manos dobladas; inmensamente construida, y perfectamente destruida. Es majestuoso ver una explosión en el aire, donde vuelan consuelos y lágrimas sonámbulas, donde vuelan bocas tristes y una sonrisa escondida; entre la mitad de viento, y restos de rezos invertidos. Por eso me detengo, quizás también en el tiempo. Necesito tejer mis dientes caídos, mi cabello vacío. Necesito esconder varios desastres que guardan mis pies y mis oídos, tengo que formar y reconstruir mi desnudez insoluble; tengo que adelgazar la luz un centímetro, y medir mi cuerpo de tal manera que calce con la vida.

Mis zapatos esconden papeles, grandes papeles que guardan también mis lágrimas. Este túnel está presionando bastante mis ojos, está desnutriendo mi mente, apoderándose de ella. No sé en realidad si soporte tantas caídas, pues el mar ya no reacciona, todo aquí dentro está quieto… tengo la impresión de que sólo me oyes tú, y el silencio.

En la inmensidad, a lo lejos, comienzan a caer constelaciones, devorando cual mariposa. Mi ombligo se retuerce, siento un gran dolor que hace temblar mi cama. Vegetal sacudo la tempestad, la niebla, todo comienza a moverse como si un bostezo hiciera de esto una catástrofe. El mar se inquieta otra vez, mis pupilas se hinchan como la boca de un sapo degollado, y al río caigo yo despiadado, vivo, despierto para morir, y muerto para revivir…


— ¡el mar se ha perdido otra vez!

3 comentarios:

Rayuela dijo...

miles de
mariposas
marrones
muertas*
)si el mar se ha perdido otra vez(

besos!

Ismael U. V. dijo...

Woow, me ha encantado el estilo Rimbombante de tu texto, bello, triste, muy intenso, bello, otra vez, bello...
Muy lindo pasar a leerte camarada.
Saludos desde el Norte.
Shalom.

fgiucich dijo...

Cuando la soledad se convierte en miedo, la vida se torna insoportable. Abrazos.