...Caigo en mi instinto:

...Caigo en mi instinto:
No lloro, no me lloro. Todo ha de ser así como ha de ser, pero no puedo ver cajones y cajones pasar, pasar, pasar, pasar cada minuto llenos de algo, rellenos de algo, no puedo ver todavía caliente la sangre en los cajones. Gonzalo Rojas, Contra la Muerte

sábado, 24 de enero de 2009

Destello a la existencia :

Alboroto, corrí hacia el lago, un salvador
Preparé un barco y dije una pequeña oración, porque estaba asustado
El sol brillaba y el lago fluía
Girasoles – girasoles las moscas mueren

Johás pronto acercó a la azotea, le era imposible rescatar la molécula del aire que se había extraviado de sus manos --el espesor del oxigeno dilató sus poros-- y cayó, cayó, cayó al muelle. Es tan intolerable y resbaloso el suelo contaminado, --no solo por escombros y embotelladas palabras, sino también por políticas anarquistas--. El suelo se envuelve entre moscas juguetonas, y sanguinolentas manos sin uñas ni dedos en los pies. Johás contempla el cielo, se acuesta en la cuesta, arriba, y divulga su idioma hacia las palomas de la naturaleza, mensajera --mudas-- en inercia destruyen el contrato, cortan el papel, se lo devoran, él abre, él abre otra vez, piden la tripas, explotan buscando limites en casa blanca, más francos, guitarras, --la marea sube--, Otra vez silencio absoluto. Johás se pregunta para qué pasea, PARA QUÉ. Para qué pasea de la mano con fuegos artificiales, si el amaba perfecta-y-únicamente su naturaleza. Pero él olía azufre putrefacto, a algas contaminadas. Olía el petróleo caer en derrumbe --contaminación al alba--. Desesperado miraba caer las nubes, no lo soportaba, --quiero morir, me recela ver a Öllerrs caer--.

Pero hoy tengo que salvar tantas moscas como sea posible
Llevo la cuerda del barco en las manos – decidido
Lanzo las manos al aire en lo profundo del lago
y trató de atrapar las moscas
Antes de que los murgones las alcancen
Allí donde luchan contra la corriente y el agua.

Su existencialismo golpea las paredes de aquel corazón, no conseguía llegar a la costa. Se saturaban sus baterías, la atmósfera le pedía auxilios --Controlen el pulso-- Cargaba la tinta en sus manos, como sostén de agarradera contra rocas cálidas por presión. Hasta que llegó. Célebre trato de informar a los aldeanos, nadie le tomaba atención. Probó con señas, bailes, aunamientos, pero solo trató de confundir más a los aldeanos. --¿Es un perro?--, --Un buey quizá--. Desesperado insistía Johás tras la desesperanza de informar el derrumbe, pues le fue imposible.

La explosión saturó la sátira,
Era el estercole quien gritaba quemándose,
Papeles,
Tinta,
Alimento cayó en derrumbe,
Y él reía,
El enemigo gozaba en resacas.

La multitud cedió el paso, y constituyó un alabamiento, eran más de doscientos los que salieron de cada aldea. Corrían, saltaban tras la desesperación. Mil hectáreas minuciosamente carecían el incendio provocado –no por la naturaleza—Sino por manos del demonio terroso y tangible, mimado y rastrero nauseabundo. Mientras corrían en multitud, él, Johás ahí en choque circulatorio tras la desesperación, el alboroto que él no había causado, sino el estallo. Se hacia tantas preguntas, su existencia estaba en completo juego. --¿Porqué no me vieron?, será que no existo--. Lacrimosamente, rompía los esquemas del ser humano, su hálito sumergía el lago rocoso, su voz no la sentía por primera vez. –-Me pasaron por alto, yo no les importo--, traumado y atormentado cayó al suelo, el suelo quemaba su timidez, y los labriegos seguían en su búsqueda abolenga y caricaturizada, seguían despreciando, y abatiendo al indigente Johás.
Tras correr unos de los últimos aldeanos, éste le escucho murmurar.
--Tengan absoluto cuidado—
--El destello cae justo cuando el último aldeano pise la última ternura, el último asombro, la última vociferada--, la explosión sumergirá en alboroto. Sumergirá mis dudas, y ustedes caerán en su propia trampa. –Pues, ésta será la respuesta a mi existencia--.
… ‘La respuesta que me logra saber quien realmente soy’.

2 comentarios:

Ágata Paula dijo...

Es cierto que nunca comprenderemos el corazón del corazón de las cosas, sin embargo, es tu expresión la que me hace sentir identificada.
Excelente texto.

Ivar Lazo dijo...

A veces no escuchamos a nusetro Johas y tomamos deciciones colectivas que nos destruyen porque realmente no conoccemos a Johas. Que chevere que hayas encontrado mi blog.