...Caigo en mi instinto:

...Caigo en mi instinto:
No lloro, no me lloro. Todo ha de ser así como ha de ser, pero no puedo ver cajones y cajones pasar, pasar, pasar, pasar cada minuto llenos de algo, rellenos de algo, no puedo ver todavía caliente la sangre en los cajones. Gonzalo Rojas, Contra la Muerte

domingo, 17 de mayo de 2009

Ciego sobre la Colina:

Era el ciego en la tempestad, misionero de las sombras, fragmento de lágrimas y esgrimas de estruendos. Adyacente entre su mundo, invisible entre ultratumbas, siempre el carisma en su cordura, la danza de su ombligo era profundo despertar, estúpido al ver, invisible es tu placidez; era el ciego de su tempestad sobre la colina.
Pétalo de rosa aria, blanca y tierna. Enamorado de su sombra, de su historia, pasado y futuro, tempestad y rápidos pensamientos. De día saltaba sobre árboles, trepaba su inundo pozo de hiervas inorgánicas, pistachos de ginebra y cabellos enredados en su boca; odorífera y vociferas. Buscaba su ninfa azul, cedro por cedro, edáfico y tenaz, tropezaba con fragmentos de sonrisas –invisibles también-, pero no, no encontraba su mitad escarchada.
Sobre el tiempo, desafiando sobre su habitación, trató visualizar su sombra escondida. La encontró entre fotos de sepia plegada como capullo y perfume de azahar: era ella, su sombra maldita. Sobre la atmósfera recóndita, hablaron de su inspiración asfixiante; de confusión e ilusiones, sobre la ciudad y su destrucción congelada y deshecha, rechazó la confusión. La esperma de vela enmohecida comenzó a resbalar… ella silenciosa rompió el vaso –también invisible.

Callaron por un momento, mientra rompían el viento junto a todo fragmento del vaso, su ilusión ha comenzado a nacer, entre silencio y ramas de lluvia, entre el ritmo y la silueta de un metafórico nacer.
La luz ha caído -sus sentidos a pesar de su ceguera-, captó el silencio de la luz, ella ha desaparecido. Su mísero disfraz de colores granulados por la helada de la noche, nacían sobre los árboles de su ínfima histeria del rechazo nativo, su soledad hizo eco fugaz sobre la colina.

-Vuelve a mí, mariposa de ninfa con insania, vuelve a mí luz sin luz, prohibida gastada-
Dijo la noche junto a su boca.



Buscó la respuesta entre rocas y piélagos azules, entre sábanas de ceda y madera mohosa, entre un adiós y un sonido macabro, era el sonido de su histeria. Buscó profecías de desencanto, hechiceros dementes y brujería animal, instintos de luces de faroles y remedios sobre cementerios nacientes. Cadavérico y días sin comer, decidió alimentar su sed de ver la locuaz amargura de una mente siniestra.

-¿Ver?- se dijo desnudo entre la lluvia.

Su soledad la había tramitado su ceguera en solución acuosa, entre su lirio y prosa maldita… su vista había nacido, y había muerto su más íntima esencia anormal –su ceguera. Llorando por primera vez fregó con sus manos drásticas y derrotadas sus ojos, también sus manos olían a estiércol y pescado podrido, había recuperado también su olfato.

-¿Olfato?, tuve olfato alguna vez. Se dijo desarmonizado.
-¿tuve?, no lo recuerdo-
-¿Habré dejado y perdido mi memoria? ¿Habré recuperado mis sentidos?, no lo sé.

Congelado entre la soledad, no soportó ser consumido por su ceguera maldita, quería romper el hallazgo de su nefasta simplicidad y defensivas hojas de otoños. Había muerto su amante, el lugar había recuperado su color, su esencia. Los quebrantos eran de aroma agradable, su vuelo era dial, y nocturno. Desolado por sus sueños y parsimonia, habría su olfato para flores bípedas, su tacto para maderas de pinos, su gusto para fructíferos pensamientos, sus oídos para el sonido nocturno, y su vista; para ver su realidad de quiméricas fantasías.

Al fin logró despertar.

2 comentarios:

Rayuela dijo...

Y cuando despertó...tenía su sombra?
O sería un ciego sueño, soñado por alguien, y por alguien, y por alguien...?

Como siempre, es un disfrute leerte,amiguito.

Te dejo un beso.

sebastian amaru dijo...

era un lobo estepario, amigo de su sombra, mago de sus propias sensaciones, olfateando su propia soledad. Escapa, sube la colina, descubrió su velo, el que muchas veces cubre nuestros ojos, disfrazado de colores por el frio de la noche...

muy bueno ;)
saludos