...Caigo en mi instinto:

...Caigo en mi instinto:
No lloro, no me lloro. Todo ha de ser así como ha de ser, pero no puedo ver cajones y cajones pasar, pasar, pasar, pasar cada minuto llenos de algo, rellenos de algo, no puedo ver todavía caliente la sangre en los cajones. Gonzalo Rojas, Contra la Muerte

sábado, 31 de enero de 2009

Mohína :


Cada vez que leo su sonrisa, vuelan reptiles de espanto y sumisión asertiva; es una inminencia rastrera de hipocresía. Era tan bellísima su mocedad –sincera- una imagen virtuosa y sin problemas…

Cada vez que leo sus ojos, su retina brilla al no oír el lamento quebrado por la arena playera, del río y sin puente navegante. La imaginación es tan oblicua, y tú aún, aún sigues sosteniéndole su mirada al poste inquieto –sin madera- que grita tras no poder pasar el lago. Superpuesta te sumerges, más… te hundes como arena movediza, con escalofrío y escarchas de lagrimales lacrimosos; aun sigues ingenua y sin problemas…

Cada vez que leo tus manos, las líneas en sepia se confunden con el aroma de los rayos solares. –toc toc, sonó la puerta- Quisiera librarte de toda tu humedad, que pronto esquivas con hongos navegantes, y aun más, rastrean un segundo de centímetros inminentes que desdoblan tus líneas oblicuas, y con esencia de nubes putrefactas doblegar tus labios que congelan tus risas infrarrojas, pero aún así, sin problemas…

Cada vez que dibujo tu corteza, el fondo disuelve mi carbón gris, y el agua rebalsa toda infame madera nauseabunda, esa corteza se detiene. Sin álgidos se endulza el lago; almidón rojo y contenido gaseoso. Sin empatía pude hacerte comprender, el hálito yace en fuego acuoso, y mi voz termina en dialogo con tu sombra… Ahora sí comprendí, que el problema le eras tú…

2 comentarios:

Ágata Paula dijo...

Cuando la gente nos ahoga, nos tortura solo con su esencia, nos amarga solo con su mirar, es mejor ser invisible y pensar -y visualizar- en aquella gente que nos otorga aunque sea una pizca de lo más maravilloso de la tierra: amor.

Como siempre, muy buen texto :)

rayuela dijo...

Esquivemos los ríos pútridos, los hongos anhelantes, las líneas de manos oscuras;consultemos a nuestra propia sombra como si fuera un oráculo,y alejémonos hasta de la orilla.

Gracias por tu visita,estoy volviendo.
Te dejo un beso.